Frecuento varios grupos en Facebook exclusivos para personas en el espectro. En este entorno de confidencias podemos hablar de cosas que difícilmente serían tratables con la distorsión que suelen traer los “normales”. No hay temas tabú entre nosotros y así pregunta un compañero:

“¿Por qué os golpeáis la cabeza? ¿Cómo os sentís al respecto?”

Dado que veo que se habla tanto de las conductas autolesivas en el autismo por personas que no tienen mucha idea (médicos, psicólogas, enfermeras, cuidadores, maestras, madres, padres, todo personas no-autistas) y que a ninguna de esas personas se les ocurre preguntarnos directamente, he decidido escribir este artículo.

Si eres autista y te ves reflejado o reflejada a continuación, espero que te proporcione la paz que nos ha proporcionado a nosotros saber que no estamos solos.

Si no eres autista y quieres saber sobre este tema, te pido que hagas un esfuerzo de no juzgar, que te concentres en intentar vislumbrar nuestras experiencias a través de esta descripción.

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Por qué nos golpeamos en general

Nos golpeamos porque estamos sufriendo. Cuando nuestros sentidos y/o nuestra mente se sobrecargan, es una sensación horrible, insoportable, de la que no nos podemos librar de ninguna manera. Esto hace que nuestros cuerpos y mentes opten por soluciones radicales que, en muchas ocasiones, no podemos controlar.

Es una respuesta al dolor extremo emocional y/o sensorial. No nos golpeamos por que nos guste sentir dolor, normalmente la gente que se daña por esa razón no escoge golpes en la cabeza (son muy desagradables), pero siempre hay excepciones.

Por qué nos golpeamos en casos específicos

  • Para liberar la tensión interna. Se acumula mucha presión que sentimos físicamente, es una sensación insoportable que se alivia con los golpes en la cabeza.
  • Para buscar un estímulo que distraiga del dolor emocional. Las emociones negativas que sentimos dentro del cuerpo son tan potentes e insoportables que la única forma de distraernos de ellas es el dolor físico.
  • Para acallar ruidos o sensaciones dentro de la cabeza. A veces el cerebro parece percibir los sonidos como si provinieran del interior de la cabeza en vez de del exterior, lo mismo con otras sensaciones. Los golpes son un intento para conseguir “arrancar” esas sensaciones de la cabeza.
  • Para castigarnos a nosotros mismos por fallar.
  • Para intentar parar pensamientos que no podemos controlar, nos hacen daño, y se repiten o se desarrollan incesantemente.

Cuándo nos golpeamos

  • Cuando entramos en crisis o colapso. Incluyendo ataques de pánico o ansiedad.
  • Cuando nos frustramos por hacer algo mal, fallar en algún tipo de tarea intelectual, no conseguir los resultados esperados.
  • Cuando una persona o personas nos presionan y no nos dan tiempo para procesar lo que está sucediendo o nos impiden huir a un lugar seguro.
  • 1 persona comenta golpearse suavemente con un almohadón a modo de estímulo agradable sin daño alguno.

Cómo nos golpeamos

  • Con la mano abierta contra la cabeza
  • Con el puño cerrado contra la cabeza
  • La cabeza contra la pared o contra cosas
  • Apretar los dedos contra la cabeza como si los intentáramos clavar
  • Agarrar el pelo de la raíz y tirar
  • Bofetadas en las mejillas

Cómo nos sentimos sobre golpearnos

  • Algunas personas se sienten avergonzadas, estúpidas.
  • No nos gusta hacerlo.
  • Algunos nos sentimos bastante neutrales.
  • En casi todos los casos está fuera de nuestro control.

Qué hacemos para mitigar el daño o evitarlo

  • Algunas personas controlan no golpearse más de una vez.
  • Otras personas no pueden controlarlo y llegan a marearse.
    Yo consigo parar cuando me pitan los oídos, y no uso los puños cerrados si puedo controlarme.

Qué hacer si ves a alguien golpearse

  • Lo mejor es preguntarle a la persona en cuestión cuando esté tranquila: ¿qué puedo hacer para ayudarte cuando entres en crisis y necesites golpearte?
  • Si no tienes idea de qué hacer, puede que acabes sobrecargando más a la persona y forzándola a golpearse más. Si no sabes, mantente alejado o alejada.
  • La mayor parte del tiempo, los golpes que nos inflingimos no tienen mucho riesgo. Los bofetones o palmadas fuertes en la cabeza se curan rápido. Así que mantén la calma.
  • Si esa persona se está poniendo en riesgo, es decir, tienes evidencias razonables de que esa persona se puede causar algún traumatismo o hemorrágia, valora cuidadosamente tus acciones. Yo no puedo aconsejarte en este caso porque se escapa a mis capacidades y no he leído suficiente al respecto.
  • Lo que más suele necesitar una persona autista en crisis es calma, ni ruidos, ni luces, ni gente, a veces ni siquiera luz. Cuanta menor estimulación sensorial, mejor. Por ello, permie que esa persona se aleje de ti y vaya a un lugar seguro, o ayúdala a acceder a ese lugar si puedes. Pero esto es una norma general, pregunta primero.

Cada persona es diferente y por ello experimentará una combinación diferente de estos puntos. No todas las personas experimentan todos estos rasgos y muchas personas seguramente agregarían más puntos, estos sólo representan las vivencias de 15 personas en el espectro.

Los comportamientos autolesivos por sí mismos no son ni buenos ni malos. Sirven una función y obligar a una persona a que no se autolesione puede causar daños peores. No suelen ser agradables ni deseables, pero ayudan a evitar un dolor peor. Por ello, si deseas ayudar a una persona a que no se autolesione, es importante que le ofrezcas alternativas más útiles en vez de dejar a esa persona sin herramientas.

Con ánimo de apaciguar posibles quejas, anuncio: con este artículo no animo a nadie a lesionarse ni a probar estos comportamientos. Es una explicación que busca dar alivio a quienes lo viven y se sienten solos o solas y dar información neutra, pero desde dentro, a quien sienta curiosidad.

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