Para mí, el género es como James Bond.

James Bond es un personaje de ficción interpretado por diversos actores a lo largo de los años y de veintitantas películas. El personaje tiene una serie de atributos y claves: personalidad, vestimenta, forma de hablar, forma de reaccionar a diferentes situaciones, tareas que debe realizar, tareas que no son dignas de él.

Pese a que el personaje tiene una definición bastante clara, cada actor se ciñe al papel a su manera. Unos lo siguen más a rajatabla que otros, otros se toman más licencias poéticas que unos. Y sin embargo el público sigue deacuerdo en que todos ellos son James Bond.

Ahora sustituyamos a “James Bond” por “Mujer”: un personaje de ficción con una definición específica. Personalidad, vestimenta, forma de hablar, forma de reaccionar a diferentes situaciones, tareas que debe realizar, tareas que no son dignas de ella.

Cada ser humano que interpreta el papel de “Mujer” es como cada actor que interpreta a James Bond. Cada una se ceñirá a unas partes del personaje más que a otras y tendrá sus licencias poéticas. Unas serán la encarnación de la elegancia y sencillez, otras darán cuerpo y voz a la emocionalidad más sociable, otras explorarán actitudes, estéticas e intereses que históricamente no han correspondido al rol de “Mujer” pero que, gracias a ellas, pueden hacerlo a partir de ahora.

mujeresrapadas
Mujeres rapadas: al mantener la feminidad en todo aspecto (maquillaje, lenguaje corporal, ropa) salvo en el pelo, consiguen ampliar la definición de feminidad.

Cada cultura, además, determina cuál es la lista de rasgos del papel “Mujer”, y cada ser humano que se identifique como Mujer lo cumplirá a su manera y tendrá un conjunto de problemas y facilidades único e inextrapolable. Incluso dentro de una misma cultura puede haber diferentes ideales de Mujer según estatus económico, zona geográfica, religión, etc.

Ahora bien, y aquí viene la revelación de mi vida. Yo creía que para el resto de personas, el género también era un papel. Un personaje que interpretan de puertas para afuera pero que, en la intimidad del hogar, abandonan para poder descansar y ser “ellxs mismxs”.

Y resulta que no, que para una gran mayoría de personas del planeta, el género no es un papel que interpretan sino quiénes son. Ahí radica la diferencia entre mi género y el de los demás: ellxs no se lo quitan al llegar a casa.

Por eso no me encuentro a gusto con las mujeres no-autistas en general. Porque no encajo en la feminidad, y me confunde. Y esto incluye a mujeres trans, con quienes me alegro de tener una alianza mucho más viva porque conocen la opresión mejor que nadie. Pero nunca puedo formar ni mantener una amistad con una mujer trans, porque la expresión de la feminidad es totalmente contraria a mis necesidades autistas. En otras palabras: como las mujeres trans son mujeres y punto, siempre que sean no-autistas no puedo conectar con ellas a nivel personal.

Mi autismo hace que yo analice toda situación en la que me encuentro, desde que tengo memoria, y por ello me he ido dando cuenta de cómo el entorno nos modela de forma diferente si considera que somos Hombre o Mujer. Y si te resistes al papel que te han dado, te castigan con violencia y rechazo. ¿A qué conclusión me ha hecho llegar esta realidad? Que la gente no-autista no tiene empatía, prefieren que sufras y te auto-mutiles para que su visión del mundo permanezca intacta. Prefieren tu sufrimiento fingiendo un género que no es tuyo a su propia incomodidad por no saber a simple vista cuál es tu género.

Por ello nunca me he considerado mujer. De pequeña me consideraba hombre, cuando ser hombre significaba libertad de tener que preocuparme de mi aspecto o comportamiento. Pero llegada a la edad adulta, tampoco me considero hombre. Ahora, Hombre significa preocuparse constantemente de demostrar masculinidad de la forma más dañina y desagradable. La masculinidad no es más que otro papel como James Bond, no me interesa.

Rechazo el género desde lo más profundo de mi alma. No encajo en ninguno de esos dos géneros tan restrictivos y tampoco tengo la mentalidad binaria tan común de “si no eres esto, eres lo otro”. Así que soy persona sin género, y por ahora me dedico a descubrir qué significa y cómo expresarme evitando, en la medida de lo posible, la violencia de quien quiere aplastar lo que no conoce antes de tener que esforzarse en conocerlo.

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