A menudo oigo y veo hablar del autismo como si fuera una escala de grises. De muy autista a nada autista o normal.

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Pese a que la idea es tentadora, aún no he visto un sólo caso de una persona que pudiera considerar que está a medio camino entre el autismo y el alismo.

Una persona es o no es autista, sin más. Está en los genes y en nuestra configuración neurológica. Ahora bien, cada persona autista es diferente, en su forma de ser. Por eso es un espectro.

Un espectro no es lineal, no es unidimensional, sino bidimensional. Como en la imagen, cada color podría representar una persona diferente. Cada persona tiene una tonalidad diferente, una luminosidad diferente, una saturación diferente. Cada uno de esos atributos representaría sus habilidades y dificultades particulares.

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La idea de separarnos en personas de alto y bajo funcionamiento es una trampa para jodernos a todxs. A las personas de alto funcionamiento les dan la medalla de parecer normales a la vez que les dicen que no tienen ningún tipo de problema así que tampoco recibirán ayuda. A las personas de bajo funcionamiento se les da el gorrito de la vergüenza a la vez que se les dice que no tienen capacidad de comprender su vida y por lo tanto no pueden tomar decisiones.

Y es que las etiquetas de funcionamiento dan por hecho que todas las personas de alto funcionamiento son iguales entre sí -sólo tienen alguna dificultad social, nada más- y que todas las personas de bajo funcionamiento también son iguales entre sí -incapaces de hacer nada por su cuenta.

Yo misma comparto características de ambas etiquetas. Cuando tengo energía suficiente y es necesario, me desenvuelvo con soltura en entornos de negocios. Sin embargo en otros momentos me golpeo la cabeza y necesito que me laven el pelo porque no soy capaz de ducharme. ¿Soy autista de alto funcionamiento o de bajo? Pues según quién lo mire. Mi neurólogo cree que soy de alto funcionamiento, mi novio no está tan deacuerdo.

¿Y quién sale ganando de todo esto al final? Los alistas, como siempre. No tienen que ayudar a las personas de alto funcionamiento y deciden por las de bajo funcionamiento. En ningún momento los normales se paran a preguntar qué necesitamos y lo tienen en cuenta. Pueden seguir viviendo sus vidas y haciendo su trabajo profesional sin ningún esfuerzo extra por ajustarse a nosotrxs.

Por ello espero con impaciencia el día en que las etiquetas de funcionamiento se tiren a la basura y lleguemos al acuerdo de que todas las personas en el espectro somos igualmente autistas, ningunas mejores que otras, pero sí con diferentes necesidades y fortalezas.

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