Este artículo es una traducción. Original: Why Context Matters When Assessing Autistic Traits. Arte por Donna Williams.

Investigador en Primera Persona: Por Qué el Contexto Importa en la Evaluación de Rasgos Autistas

Un post por Morton Ann Gernsbacher, PhD.

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El manido dicho nos recuerda que “el contexto lo es todo”. Y durante décadas los psicólogos han sabido que el contexto importa cuando se evalúan los rasgos de personalidad. Por ejemplo, si a la gente se le pregunta en un cuestionario de personalidad si les gusta estar en soledad, responderán de forma diferente si creen que el contexto de estar en soledad es mientras trabajan o mientras están socializando. Si a la gente se le pregunta si tienen dificultad para hablar en público, tendrán respuestas diferentes según el tamaño del grupo especificado.

En un experimento reciente publicado en PLoS ONE, mis colaboradores Jennifer Stevenson, Sebastian Dern y yo demostramos que el contexto también importa cuando se evalúan rasgos autistas.* Anteriormente nos dimos cuenta de que los cuestionarios que evalúan rasgos autistas a menudo carecen de contexto. Por ejemplo, en un cuestionario se les pregunta a las personas que van a responder si les gusta estar rodeados de gente, si les gusta hablar con gente, si la gente les tiene que convencer para probar cosas nuevas, suma y sigue.

Pero en ninguno de estos puntos se contextualiza qué tipo de gente. ¿Son similares o diferentes a las personas siendo evaluadas? Por ejemplo, la pregunta de estar rodeado de gente ¿se refiere a gente autista o no-autista? Sabemos que estar rodeado de gente que es similar a uno mismo suele hacer que sea más fácil socializar, comunicarse y ser considerado más “normal”. Predijimos que este sería el caso tanto para personas autistas como no-autistas.

De este modo, en nuestro experimento, manipulamos el contexto de los puntos de un cuestionario de rasgos autistas (el Cuestionario de Fenotipo Autista Ampliado). En vez de presentar cada punto en su forma original descontextualizada (por ejemplo, “me gusta estar rodeado de otras personas”). Presentamos cada punto contextualizado como “con personas autistas” (por ejemplo “me gusta estar rodeado de otras personas autistas”) o “con personas no-autistas” (por ejemplo, “me gusta estar rodeado de otras personas no-autistas”). Recogimos datos de 124 participantes adultos autistas y 124 no-autistas que fueron ajustadas según edad, sexo, género y educación parental.

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Predijimos, y descubrimos, que los participantes autistas reportan tener menos rasgos autistas (menor dificultad interactuando y comunicándose) cuando los puntos se contextualizaron “con personas autistas” que cuando los puntos se contextualizaron como “con personas no-autistas”. Para los participantes no-autistas, predijimos y encontramos justo lo contrario: reportaron tener más rasgos autistas (mayor dificultad interactuando y comunicándose) cuando los puntos estaban contextualizados como “con personas autistas” que cuando los puntos estaban contextualizados como “con personas no-autistas” (conduciendo a una interacción estadísticamente significativa, F(1.244)=267,5, p<.001, h2p=.523). Así, nuestro experimento demuestra la importancia del contexto cuando se evalúan los rasgos autistas.

El Grupo de Referencia También Importa

Durante décadas los psicólogos también han sabido que, además del contexto, el grupo de referencia también importa cuando se evalúan rasgos de la personalidad. De hecho, algunos psicólogos argumentan que sólo podemos valorar nuestra propia personalidad y comportamiento en el contexto de un grupo de referencia.

Por ejemplo, los hombres se califican a sí mismos como más atentos cuando se califican en comparación con otros hombres que si se califican en comparación a las mujeres. Las mujeres se califican a sí mismas como menos atentas cuando se comparan con otras mujeres que si se comparan con hombres. Los canadienses se califican a sí mismos como menos directos en sus conversaciones si el grupo de referencia es otros canadienses que si son japoneses, y para los japoneses es al contrario.

Aún así, además de faltarles contexto, la mayoría de puntos en los cuestionarios de rasgos autistas también carecen de grupos de referencia. Por ejemplo, en un cuestionario, se les preguntaba a los participantes si se comportaban de forma que pareciera rara o bizarra y si otras personas les consideraban extraños o raros. Pero ¿según quién? ¿Con qué tipo de persona deberían compararse los participantes para que se les considerara extraños o raros? ¿Personas autistas o no-autistas? Y ¿habría alguna diferencia si se contextualiza? Nuestro segundo experimento responde estas preguntas.

Manipulamos el grupo de referencia de los puntos en otro cuestionario de rasgos autistas (la Escala de Responsividad Social). Presentamos cada punto con un grupo de referencia “según personas autistas”, “según personas no-autistas” o un grupo de referencia propio, “creo”. Recogimos datos de 82 participantes adultos autistas y 82 no autistas que fueron ajustados según edad, sexo género y educación parental.

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Predijimos, y encontramos, que los participantes autistas reportan tener menos rasgos autistas cuando el grupo de referencia es otras personas autistas (por ejemplo, “Según otras personas autistas, me comporto de formas que parecen extrañas o bizarras”). También reportaron tener más rasgos autistas cuando el grupo de referencia eran personas no-autistas (por ejemplo, “Según personas no-autistas, me comporto de formas que parecen extrañas o bizarras”), y por último estos participantes autistas reportaron tener una cantidad moderada de rasgos autistas cuando el grupo de referencia eran ellos mismos (“Creo que me comporto de formas que parecen extrañas o bizarras”).

Pero los participantes no autistas parecieron impasibles a todos los grupos de referencia. Reportaron tener el mismo grado de rasgos autistas sin importar el grupo de referencia (causando una interacción significativa, F(2.160)=93,38, p<.001, h2p=.541, aunque no fue la interacción que predijimos). Una explicación es que el cuestionario de rasgos autistas en particular que usamos en este estudio (la Escala de Responsivilidad Social), aunque sea frecuentemente administrada a personas no-autistas, está expresada con frases tan estrictas que las respuestas de personas no-autistas están demasiado cercanas al mínimo como para mostrar ningún efecto de la manipulación.

Aplicaciones Prácticas

¿Cuáles son las aplicaciones prácticas de nuestro estudio? Nuestros datos demuestran que el grado de los rasgos autistas -su dificultad interactuando y comunicándose con otras personas- tanto de personas autistas como no-autistas son específicos según el contexto. Ambos grupos pueden interactuar y comunicarse más fácilmente con personas más parecidas a ellos mismos que con personas menos parecidas.

Aunque estos hallazgos son consistentes con otras investigaciones psicológicas, era importante para nosotros demostrarlos en el dominio de los rasgos autistas. El contexto importa no sólo para la evaluación precisa de rasgos autistas sino para diseñar ambientes que permitan a las personas autistas una interacción y comunicación óptimas.

*Hemos utilizado a propósito la terminología de “persona autista” (por ejemplo, “rasgos autistas” y “participantes autistas”) en vez de la terminología de “persona con autismo” (“rasgos relacionados con el autismo” y “participantes con autismo”) porque este lenguaje es el recomendado por psicólogos, preferido por personas autistas y menos propenso al estigma.

La Dra. Gernsbacher es catedrática de Vilas Research y Sir Frederic Barlett en la Universidad de Wisconsin-Madison. Su laboratorio explora la neurociencia cognitiva, comunicación humana y atención.

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