Bueno, tal vez no sea el mejor favor para todo el mundo, pero desde luego creo que todas las personas en el espectro estaremos deacuerdo en que es una grandísima ayuda que mejorará nuestra salud física y mental además de nuestros lazos afectivos con nuestra pareja.

pexels-photo-40525¿Quieres hacerle un grandísimo favor a tu pareja, y sobretodo a tu relación con ella? Elimina la obligación de tener que socializar con tu familia o tus amistades.

Hace poco leía un artículo en una web sobre el Síndrome de Asperger y decidí leer los comentarios, cosa que no hago nunca. Estaban llenos de mujeres que se quejaban de sus maridos Asperger o Autistas.

Ellas mencionaban dinámicas similares en sus relaciones: un inicio de la relación apasionado e intenso que tras aproximadamente un año transicionó a un marido distante y abstraído en sus intereses. Pero lo que más me llamó la atención fue que varias contaban con mucha amargura que sus parejas no las acompañaban a bodas, bautizos y otros eventos familiares o sociales.

A mí me sigue sorprendiendo que para la gente alista sea tan imperativo acudir a estas citas sociales que a mí me horrorizan. Tal vez si esta gente se viera obligada a estudiar en la biblioteca en silencio durante 7 horas varias veces al año empezaran a comprender el nivel de alergia que podemos llegar a tener a las situaciones sociales.

En el inicio de la relación es común que hagamos mil esfuerzos por satisfacer a nuestra pareja alista. Las personas autistas vivimos vidas enteras recibiendo comentarios por parte de todo el mundo de que no somos lo suficientemente sociales y que eso es negativo. Solemos forzarnos aunque nos cueste mucho y luego acabemos con migrañas, mal humor que no podemos parar u otras somatizaciones.

Siendo así, cuando una persona se instala en nuestro centro de atención, redoblamos esfuerzos para adaptarnos lo más posible a lo esperable. Lo hacemos con sinceridad y devoción pura hacia esa persona, deseamos con todo nuestro corazón poder mantener ese nivel de sociabilidad y “normalidad” para que siempre logremos causarle ese nivel de satisfacción.

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Pero con el tiempo las dificultades se acumulan y nos damos cuenta por nuestro propio pie de que ya no es posible mantener ese esfuerzo constante. Dos cosas pasan que aceleran el proceso de “dejar de fingir”:

Por un lado, pequeños desencuentros en la pareja: malentendidos, que esa persona no tenga en cuenta nuestras necesidades autistas, etc. son como pequeños disparos de bala contra un cristal blindado. Los primeros impactos a penas hacen mella, pero con el tiempo, disparo a disparo, el cristal se acaba rompiendo y las balas nos llegan y nos perforan.

Nuestro enamoramiento es ese cristal blindado que nos hace resistentes a pequeños impactos, pero cuando esos impactos acaban por agujerear nuestra capa protectora, las balas pegan con toda su fuerza. Cosas que para los demás no son un problema, a nuestra sensibilidad autista le daña profundamente.

Por otro lado, si en nuestra vida sucede algo que precipita un episodio de colapso masivo o regresión, o el día a día nos drena demasiado la energía, no nos quedan recursos suficientes para poder reunir fuerzas y mantener esa fachada de sociabilidad para satisfacer a la pareja.

Cuando por un motivo u otro, o una combinación de ambos, empezamos a flaquear, a huir de ocasiones señaladas, al principio con enfermedad, “me duele la cabeza” o “creo que me he resfriado”, y más adelante con un simple “no me apetece”, “no quiero”, nuestra pareja es probable que se sienta defraudada, decepcionada o simplemente no entienda el cambio con toda su buena fe.

La gente alista no entiende el autismo hasta que alguien se pasa meses explicándoselo. Lo tengo más que comprobado en mi experiencia y en más de 10 países diferentes.

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Las personas alistas no entienden que una persona no vea con alegría el plan de emborracharse y zampar gratis con semi-desconocidos. De verdad no lo entienden, de la misma manera que yo no entiendo su entusiasmo. Por ello creen que cuando dejamos de ir a ver a su familia o amistades es que les odiamos, que ya no queremos a la pareja o buscan motivos más enrevesados para algo que en realidad es bien sencillo:

Al principio hicimos un grandísimo esfuerzo para satisfacer a la persona que queremos, porque tenemos interiorizado que no somos suficiente tal y como somos (poco sociables, o sociables en situaciones limitadas) y de verdad queremos adaptamos a nuestras parejas. Nos ponemos objetivos y nos decimos una y otra vez “esta vez conseguiré ser “‘normal’ de verdad”. Es un nivel de presión interna muy elevado que nos deteriora por dentro y deteriora el vínculo con nuestra pareja.

Ese esfuerzo no es sostenible en el tiempo y está abocado al fracaso, tanto de la relación como de la persona autista, o ambas, como ha sido mi caso en varias ocasiones. Nadie aguanta un deterioro constante sin claudicar tarde o temprano.

Por todo ello, el mejor regalo que puedes hacerle a tu pareja Autista o Asperger y a tu relación, es abandonar toda imposición y expectativa de que te acompañe a situaciones sociales.

Cuanto antes te adaptes a que tu pareja está en el espectro y nunca va a salir de él (y que esa es la razón de que te guste en primer lugar), antes podrás empezar a llegar a acuerdos respetuosos que alarguen tu relación en estado óptimo, creando un entorno de crecimiento y felicidad para ambas partes.

Aceptar que tu pareja no va a estar siempre colgada de tu brazo como deseas para poder henchir tu pecho de orgullo ante tu familia no significa que no pueda suceder ocasionalmente.

Cuanto antes des libertad a tu pareja para decir “no” sin represalias, antes podrá plantearse decirte “sí” sin tanto sufrimiento.

Es posible que hagamos esfuerzos de socialización puntuales por nuestras parejas. Las personas Autistas y Asperger somos extremadamente leales y entregadas siempre que nuestro cuerpo nos permita el gasto de energía (y a menudo lo forzamos más allá de lo que es sano, por amor).

Si tú aceptas que tu pareja no cumpla tus expectativas sociales todo el tiempo, tu pareja podrá aceptar cumplir el papel ocasionalmente y tendrá más confianza para pedirte la ayuda necesaria.

Se trata de aceptar necesidades. Lo más sensato es no culpar a alguien con diabetes por no poder comer dulces, de la misma forma puedes percibir las situaciones sociales: son como el azúcar para alguien que tiene problemas para metabolizarlo: podemos tolerarlo en cantidades controladas, en exceso es un peligro para nuestra salud.

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Cuando tu pareja Autista o Asperger vea tu esfuerzo y tu sacrificio, es muy probable que entienda que para ti es difícil porque necesitas tus eventos sociales para sentirte bien, en conexión con tu entorno y en equilibrio. Te aseguro de que valorará tu gesto y, suponiendo que no haya otros problemas, rápidamente se mostrará con mayor receptividad a trabajar en conjunto para la satisfacción de ambas partes.

¿Sabes por qué confío tanto en que tu pareja con casi total seguridad verá el cambio? Porque esa persona seguramente hace sacrificios que ni te imaginas para estar contigo, a diario. Y sabe reconocer cuando alguien los hace, porque muy poca gente tiene ese tipo de gestos con nosotrxs.

Somos así, necesitamos hacer felices a las personas que nos importan. Habrá casos que no, como en todo, pero esto es una tendencia muy generalizada que no es difícil de encontrar. Y muchas personas que se muestran insensibles a los demás es a menudo como respuesta a negligencia ajena y no a su naturaleza.

Sin embargo, pese al dolor, agresiones y negligencia que hemos soportado casi todas las personas en el espectro, una gran mayoría nos mantenemos agradecidas e incondicionalmente leales a quienes nos quieren y apreciamos cada una de las cosas que hacen por adaptarse a nuestras necesidades.

A mí personalmente no se me pasa casi nada que mi novio hace para adaptarse a mí y no hacerme daño. Él ha empezado a ver, con el tiempo, cosas que no sabía que para mí eran un gran esfuerzo y sacrificio. Al ver cómo yo he sufrido para adaptarme a él por elección propia, por lealtad y por cariño, él ha estado más receptivo a entrar en este bucle de re-alimentación positiva y cuidado mutuo. Lo importante no es quién empieza, sino que alguien empiece.

Espero que os de qué pensar y este pequeño consejo pueda servir para pavimentar vuestras relaciones, muy necesarias y saludables para muchísimas personas tanto dentro como fuera del espectro.

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